Lo que más me frena de publicar lo que
pienso es que no creo que lo que sé pueda ayudar a nadie, porque ya todo se
sabe y quién quiere saberlo, va a tener dónde buscar y quien no quiere saberlo,
no va a servirle lo que digo.
Una de las premisas con las que quiero
arrancar es que uno no puede ayudar en donde no hay demanda. La demanda se crea
cuando la persona que busca (terapia, ayuda, consejo…) se da cuenta que algo le
falta. Para esto, tiene que saber que algo quiere, también.
En diferentes aspectos de mi vida me
he dado cuenta que cuando la persona no cree que algo le falta, pues no hay
nada que hacer. Objetivamente, a todos nos falta algo, pero las razones para
buscarlo o no son diferentes. Quizás hay quienes creen que es inalcanzable,
otros que piensan que están cómodos donde están y buscar algo nuevo les da
mucho miedo, o quizás no saben qué es lo que les hace falta como para buscarlo.
Y, así como "la belleza depende del ojo quien la mire" pues la falta
también, lo que le falta a una persona no necesariamente le falta a otra.
Los juicios de valor, la moralidad y
la culpabilización viene cuando una persona decide qué es lo que le hace falta
a la otra, en un aspecto que no afecta su vida. Por ejemplo, la conformación de
una pareja se hace con las personas involucradas; todas aquellas personas que
estén por fuera de esta pareja no tienen derecho de tomar decisiones u opinar,
puesto que dicho amor no involucra a más nadie. Ahora, si la decisión de no
vacunar influye en la facilidad en la que un virus se propaga, pues las
personas involucradas tienen derecho a tomar cartas en el asunto. Por ejemplo,
no puede asistir al colegio hasta que no cubra el cuadro de vacunación.
Con la maternidad pasa un fenómeno muy
interesante. Cuando tenemos una dificultad, así sea sueño, alimentación, salud
o crianza, las madres invertimos mucho tiempo averiguando y resolviendo dicha
problemática y básicamente nos hacemos expertas en el asunto. Muchas veces
estas problemáticas se superan solas, muchas veces los niños maduran y otras
veces hacemos los cambios necesarios para darle solución. Esto nos hace
"expertas". El corolario que hace falta es decir: somos expertas en
el problema que a mi hijo y a mí nos ocurrió. Y este agregado hace la
diferencia entre un consejo "deseado" y un consejo
"agresivo".
Cuando en terapia se hace una
interpretación fuera del encuadre de consulta (donde hay queja, demanda y
rapport), se dice que dicha interpretación es agresiva, porque estás
transgrediendo los límites permitidos con poca información con la única
finalidad de complacer un deseo narcisista de "ayudar", que se
encuentra enmascarado, por su puesto.
Cuando una madre le dice a otra que no
use biberón/tetero, sino que amamante; cuando un padre le dice a otro que
entrene a su hijo para que duerma y cuando una abuela dice "no le estás
dando suficiente de comer, mira como quiere seguir chupando", o cuando
juzgas porque la comida que le están dando a un niño es inadecuada, es una agresión.
La única finalidad es culpar y hacer sentir a la otra persona como si no tiene
la verdad.
Los consejos se dan cuando se
solicitan (las madres pedimos muchísima ayuda) y el verdadero amor familiar se
demuestra en poder complacer esta demanda sin invadir los otros terrenos. Hay
un par de cuentas en instagram que se llaman @commonwild y @kids.eat.in.color
que habla justamente de cómo hay que anular la culpa, el juicio y las
opiniones. Sólo hacen daño (a veces reversible, a veces no - dependiendo de
quien lo emita). Cuando respetamos que hay tantas verdades como personas hay,
seremos modelo a seguir para las siguientes generaciones.